La pubalgia es una inflamación dolorosa que se localiza en la inserción de los músculos abdominales y aductores en la sínfisis del pubis. Se trata de un síndrome doloroso pélvico que suele comenzar de forma gradual y, si no se trata a tiempo, puede volverse crónico e incapacitante.
El dolor de la pubalgia se sitúa principalmente en la zona baja del abdomen, la ingle y la parte interna del muslo. Dependiendo del grado de la lesión, el dolor puede extenderse hacia los testículos en los hombres o hacia la zona perineal y lumbar.
AG
Desde la consulta
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
«Muchos pacientes llegan diciendo «me duele la ingle» y nada más. Lo primero que hago es pedirles que señalen el punto exacto con un dedo: no es lo mismo un dolor sobre el hueso del pubis que uno en el tendón del aductor o en el canal inguinal. Con la ecografía musculoesquelética confirmamos en la propia sesión qué estructura está implicada, y eso cambia por completo el plan de trabajo.»
Para identificar si estás sufriendo esta condición, presta atención a las siguientes señales y síntomas:
La pubalgia surge habitualmente por una descompensación muscular entre la musculatura abdominal (que tira de la pelvis hacia arriba) y los músculos aductores (que tiran de la pelvis hacia abajo). Este desequilibrio genera una sobrecarga en la articulación del pubis.
Entre los factores desencadenantes más comunes se encuentran:
AG
Opinión de la especialista
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
«En los futbolistas que tratamos el patrón se repite: abdominales débiles o poco coordinados y aductores sobrecargados que acaban «tirando» del pubis. Por eso no me quedo solo con la sensación del paciente: medimos la fuerza de aductores y abdominales con dinamometría y tests funcionales. Ese dato objetivo nos dice dónde está el desequilibrio y nos permite comprobar, semana a semana, si lo estamos corrigiendo.»
Aunque históricamente se ha asociado al deporte masculino, la pubalgia en mujeres es una condición frecuente, especialmente durante la gestación.
Durante el embarazo, el cuerpo libera una hormona llamada relaxina, cuya función es flexibilizar los ligamentos de la pelvis para facilitar el parto. Sin embargo, este aumento de hipermovilidad articular, sumado al aumento de peso y al cambio en el centro de gravedad, induce una gran tensión en la sínfisis púbica.
Nota sobre el dolor lumbar en la gestación: Es habitual que la pubalgia se combine o se confunda con la lumbalgia en el embarazo. La alteración biomecánica de la columna y la pelvis durante los meses de gestación suele desencadenar molestias continuas en la zona baja de la espalda que requieren un abordaje fisioterapéutico adaptado y seguro.
AG
Lo que recomiendo a mis pacientes
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
Para curar la pubalgia de forma definitiva es necesario abordar tanto la inflamación aguda como la causa biomecánica subyacente. El tratamiento principal es de carácter conservador y fisioterapéutico.
AG
Desde la consulta
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
«El error más común que veo es el del deportista que para tres semanas, el dolor desaparece, vuelve a jugar… y a los pocos partidos recae. El reposo calma los síntomas, pero no corrige el desequilibrio. La tecnología nos ayuda a bajar el dolor en las primeras fases, pero lo que marca la diferencia es devolver la fuerza y el control a la pelvis con una carga progresiva y medida.»
La pauta de ejercicios para la pubalgia debe ser progresiva y supervisada por un profesional:
AG
Consejo de la fisioterapeuta
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
«Mi regla es sencilla: el ejercicio puede molestar un poco, pero la molestia no debe pasar de un 3 sobre 10 ni ser mayor al día siguiente. Si se cumple, subimos la carga; si no, ajustamos. En la fase final incorporamos ejercicios específicos de aductor y gestos del propio deporte dentro de la readaptación deportiva antes de volver a competir.»
Aunque a la pubalgia se la conozca como «hernia del deportista», en la mayoría de los casos no existe una hernia verdadera: no hay ningún bulto ni salida de contenido abdominal, sino una sobrecarga de los tendones que se insertan en el pubis. La hernia inguinal, en cambio, sí es una salida de contenido abdominal a través de un punto débil de la pared del abdomen, y suele notarse como un bulto en la ingle que aumenta al toser o al hacer fuerza [4]. Distinguirlas es importante porque su tratamiento es muy diferente.
| PUBALGIA | HERNIA INGUINAL | |
|---|---|---|
| Qué es | Sobrecarga e inflamación de la inserción de abdominales y aductores en el pubis | Salida de contenido abdominal por un punto débil de la pared del abdomen |
| Bulto en la ingle | No | Sí, aumenta al toser o hacer fuerza y puede bajar hacia el escroto |
| Cuándo duele | Al correr, chutar o cambiar de dirección, y al cerrar las piernas contra resistencia | Al estar de pie, hacer fuerza o levantar peso; a veces no duele |
| Tratamiento | Conservador: fisioterapia y ejercicio progresivo | Valoración por el cirujano; suele requerir cirugía |
Si notas un bulto en la ingle, o el dolor se acompaña de náuseas o vómitos, acude a tu médico: es quien debe valorar una posible hernia.
El diagnóstico de la pubalgia es fundamentalmente clínico. El consenso de Doha [1] clasifica el dolor inguinal del deportista según la estructura que reproduce el dolor durante la exploración, y ese es el punto de partida en consulta:
AG
Desde la consulta
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
«La ecografía es una de mis herramientas favoritas en estos casos, porque podemos ver la zona mientras el paciente mueve la pierna. Además, me permite enseñarle lo que está pasando en su propio tendón. Cuando el paciente lo entiende, se implica mucho más en el plan de ejercicios.»
No hay un plazo único: depende del tiempo que lleve el dolor, de su intensidad y de la exigencia deportiva de cada persona. Una pubalgia detectada a tiempo puede mejorar en pocas semanas, mientras que un dolor de varios meses suele necesitar un programa de ejercicio de dos a tres meses. En un ensayo clínico publicado en The Lancet [5], el 79 % de los deportistas con dolor de aductores de larga evolución volvió a su deporte sin dolor tras un programa de entrenamiento activo de hasta 12 semanas, frente a una minoría de los que recibieron solo fisioterapia pasiva.
Estas son las fases orientativas de la recuperación:
Semanas 1 a 2
Calmar el dolor
Se reducen los gestos que lo provocan y se empieza con isométricos de aductores y abdominales sin dolor, junto con terapia manual.
Semanas 2 a 6
Recuperar la fuerza
Fortalecimiento progresivo de aductores, abdominales y glúteos, y trabajo de control de la pelvis.
Semanas 6 a 10
Fuerza en carga y gesto deportivo
Ejercicios más exigentes, carrera en línea recta y, poco a poco, cambios de dirección y golpeo.
Semanas 8 a 12
Vuelta al deporte
Con criterios objetivos: sin dolor en las pruebas de exploración y con una fuerza de aductores similar en ambas piernas, medida con dinamometría.
Son plazos orientativos: cada paciente evoluciona de forma distinta y se ajustan en cada revisión.
La mejor forma de evitar una pubalgia es mantener el equilibrio entre la musculatura abdominal y los aductores, y no aumentar la carga de entrenamiento de golpe. Estas son las claves:
AG
Lo que recomiendo a mis pacientes
Ana del Carmen González, fisioterapeuta
«Cuando planifico los ejercicios de prevención para un deportista, busco que sean pocos y que pueda mantenerlos toda la temporada. Un ejercicio bien hecho una o dos veces por semana protege más que un programa largo que se abandona al mes.»
Depende de la fase y de la intensidad del dolor. Si el dolor aparece durante el partido, aumenta con el esfuerzo o persiste al día siguiente, lo recomendable es reducir la carga y consultar. Seguir jugando con dolor es una de las causas más habituales de que la pubalgia se cronifique.
No. El reposo absoluto alivia el dolor a corto plazo, pero no corrige el desequilibrio muscular que lo provoca. Lo indicado es un reposo relativo: evitar los gestos que duelen y mantener un ejercicio adaptado y progresivo.
La cirugía se plantea en pocos casos: cuando el dolor no mejora tras varios meses de un tratamiento conservador bien hecho (habitualmente, entre tres y seis). La decisión la toma el traumatólogo o el cirujano tras una valoración individual.
El tratamiento de la pubalgia suele ser fisioterapéutico, en coordinación con el médico cuando hace falta descartar otras causas o pedir pruebas de imagen. En Balance trabajamos de forma multidisciplinar, con fisioterapia y el área de medicina física y rehabilitación.
Una valoración a tiempo y un plan de recuperación personalizado son la clave para evitar recaídas y volver a tu actividad sin dolor. En Balance contamos con especialistas en fisioterapia y readaptación deportiva listos para acompañarte en cada etapa de tu recuperación.
Te atendemos en C/ Navarro Ledesma, 34, Teatinos (Málaga).
Teléfono: 951 38 27 93
Weir A, Brukner P, Delahunt E, et al. Doha agreement meeting on terminology and definitions in groin pain in athletes. Br J Sports Med. 2015;49(12):768-774. British Journal of Sports Medicine
[2]
MedlinePlus. Dolor inguinal. Enciclopedia médica. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus
[3]
NHS (National Health Service). Pelvic pain in pregnancy. NHS
[4]
MedlinePlus. Hernia. Enciclopedia médica. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus
[5]
Hölmich P, Uhrskou P, Ulnits L, et al. Effectiveness of active physical training as treatment for long-standing adductor-related groin pain in athletes: randomised trial. Lancet. 1999;353(9151):439-443. PubMed
[6]
Harøy J, Clarsen B, Wiger EG, et al. The Adductor Strengthening Programme prevents groin problems among male football players: a cluster-randomised controlled trial. Br J Sports Med. 2019;53(3):150-157. British Journal of Sports Medicine