¿Qué es la pubalgia y cuáles son sus síntomas?

La pubalgia es una inflamación dolorosa que se localiza en la inserción de los músculos abdominales y aductores en la sínfisis del pubis. Se trata de un síndrome doloroso pélvico que suele comenzar de forma gradual y, si no se trata a tiempo, puede volverse crónico e incapacitante.

Pubalgia: ¿dónde duele exactamente?

El dolor de la pubalgia se sitúa principalmente en la zona baja del abdomen, la ingle y la parte interna del muslo. Dependiendo del grado de la lesión, el dolor puede extenderse hacia los testículos en los hombres o hacia la zona perineal y lumbar.

AG

Desde la consulta

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«Muchos pacientes llegan diciendo «me duele la ingle» y nada más. Lo primero que hago es pedirles que señalen el punto exacto con un dedo: no es lo mismo un dolor sobre el hueso del pubis que uno en el tendón del aductor o en el canal inguinal. Con la ecografía musculoesquelética confirmamos en la propia sesión qué estructura está implicada, y eso cambia por completo el plan de trabajo.»

Cómo saber si tengo pubalgia

Para identificar si estás sufriendo esta condición, presta atención a las siguientes señales y síntomas:

  • Dolor localizado en la ingle: Suele aparecer al realizar actividades físicas, correr o chutar un balón.
  • Molestias al palpito o esfuerzo: Sensibilidad al presionar la zona del pubis o al toser, estornudar y flexionar el tronco.
  • Rigidez e inflamación: Dificultad para cruzar las piernas o realizar movimientos de aducción (cerrar las piernas contra resistencia).
  • Evolución del dolor: Al principio el dolor aparece únicamente después del ejercicio, pero en fases avanzadas persiste incluso en reposo.

Causas principales de pubalgia

La pubalgia surge habitualmente por una descompensación muscular entre la musculatura abdominal (que tira de la pelvis hacia arriba) y los músculos aductores (que tiran de la pelvis hacia abajo). Este desequilibrio genera una sobrecarga en la articulación del pubis.

Entre los factores desencadenantes más comunes se encuentran:

  • Microtraumatismos repetitivos: Movimientos reiterativos como giros bruscos, saltos, cambios de dirección o disparos a puerta en el fútbol.

  • Falta de flexibilidad o acortamiento muscular: Aductores o isquiotibiales acortados que generan tensión continua.

  • Sobren entrenamiento y falta de descanso: Aumentar la intensidad del ejercicio sin la preparación adecuada.

  • Mala biomecánica o pisada: Alteraciones en la marcha o diferencias en la longitud de las piernas.

AG

Opinión de la especialista

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«En los futbolistas que tratamos el patrón se repite: abdominales débiles o poco coordinados y aductores sobrecargados que acaban «tirando» del pubis. Por eso no me quedo solo con la sensación del paciente: medimos la fuerza de aductores y abdominales con dinamometría y tests funcionales. Ese dato objetivo nos dice dónde está el desequilibrio y nos permite comprobar, semana a semana, si lo estamos corrigiendo.»

Pubalgia en mujeres y durante el embarazo

Aunque históricamente se ha asociado al deporte masculino, la pubalgia en mujeres es una condición frecuente, especialmente durante la gestación.

Durante el embarazo, el cuerpo libera una hormona llamada relaxina, cuya función es flexibilizar los ligamentos de la pelvis para facilitar el parto. Sin embargo, este aumento de hipermovilidad articular, sumado al aumento de peso y al cambio en el centro de gravedad, induce una gran tensión en la sínfisis púbica.

Nota sobre el dolor lumbar en la gestación: Es habitual que la pubalgia se combine o se confunda con la lumbalgia en el embarazo. La alteración biomecánica de la columna y la pelvis durante los meses de gestación suele desencadenar molestias continuas en la zona baja de la espalda que requieren un abordaje fisioterapéutico adaptado y seguro.

AG

Lo que recomiendo a mis pacientes

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«A las embarazadas con dolor en el pubis les doy pautas muy sencillas que alivian mucho: subir al coche sentándose primero y girando las dos piernas juntas, dar pasos más cortos, no cargar el peso sobre una sola pierna y dormir con un cojín entre las rodillas. Junto con terapia manual suave y ejercicio de estabilidad pélvica, la mayoría lleva el embarazo con bastante menos molestia.»

Cómo se cura la pubalgia: tratamiento y recuperación

Para curar la pubalgia de forma definitiva es necesario abordar tanto la inflamación aguda como la causa biomecánica subyacente. El tratamiento principal es de carácter conservador y fisioterapéutico.

Tratamiento conservador y fisioterapia

  1. Reposivo relativo y modificación de la actividad: Reducir los ejercicios de alto impacto que desencadenan el dolor.

  2. Terapia manual y electroterapia: Aplicación de frío/calor, punción seca, radiofrecuencia e hipertermia para reducir la inflamación local.

  3. Fortalecimiento del CORE: Reforzar la faja abdominal, glúteos y estabilizadores pélvicos para estabilizar la zona del pubis.

AG

Desde la consulta

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«El error más común que veo es el del deportista que para tres semanas, el dolor desaparece, vuelve a jugar… y a los pocos partidos recae. El reposo calma los síntomas, pero no corrige el desequilibrio. La tecnología nos ayuda a bajar el dolor en las primeras fases, pero lo que marca la diferencia es devolver la fuerza y el control a la pelvis con una carga progresiva y medida.»

Ejercicios para la pubalgia

La pauta de ejercicios para la pubalgia debe ser progresiva y supervisada por un profesional:

  • Estiramientos suaves de aductores e isquiotibiales: Para liberar tensión en la zona inguinal sin forzar.
  • Ejercicios isométricos: Trabajo muscular sin movimiento articular para reactivar la musculatura sin dolor.
  • Puente de glúteo y planchas abdominales adaptadas: Para devolver la estabilidad a la cintura pélvica.

AG

Consejo de la fisioterapeuta

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«Mi regla es sencilla: el ejercicio puede molestar un poco, pero la molestia no debe pasar de un 3 sobre 10 ni ser mayor al día siguiente. Si se cumple, subimos la carga; si no, ajustamos. En la fase final incorporamos ejercicios específicos de aductor y gestos del propio deporte dentro de la readaptación deportiva antes de volver a competir.»

Pubalgia o hernia inguinal: cómo diferenciarlas

Aunque a la pubalgia se la conozca como «hernia del deportista», en la mayoría de los casos no existe una hernia verdadera: no hay ningún bulto ni salida de contenido abdominal, sino una sobrecarga de los tendones que se insertan en el pubis. La hernia inguinal, en cambio, sí es una salida de contenido abdominal a través de un punto débil de la pared del abdomen, y suele notarse como un bulto en la ingle que aumenta al toser o al hacer fuerza [4]. Distinguirlas es importante porque su tratamiento es muy diferente.

PUBALGIAHERNIA INGUINAL
Qué esSobrecarga e inflamación de la inserción de abdominales y aductores en el pubisSalida de contenido abdominal por un punto débil de la pared del abdomen
Bulto en la ingleNoSí, aumenta al toser o hacer fuerza y puede bajar hacia el escroto
Cuándo dueleAl correr, chutar o cambiar de dirección, y al cerrar las piernas contra resistenciaAl estar de pie, hacer fuerza o levantar peso; a veces no duele
TratamientoConservador: fisioterapia y ejercicio progresivoValoración por el cirujano; suele requerir cirugía

Si notas un bulto en la ingle, o el dolor se acompaña de náuseas o vómitos, acude a tu médico: es quien debe valorar una posible hernia.

Cómo se diagnostica la pubalgia

El diagnóstico de la pubalgia es fundamentalmente clínico. El consenso de Doha [1] clasifica el dolor inguinal del deportista según la estructura que reproduce el dolor durante la exploración, y ese es el punto de partida en consulta:

  • Historia clínica: cuándo empezó el dolor, con qué gestos aparece y cómo ha evolucionado.

  • Palpación: presión sobre el pubis, la inserción de los aductores y la parte baja del abdomen.

  • Pruebas de fuerza contra resistencia: apretar un balón entre las rodillas o activar los abdominales para comprobar qué gesto reproduce el dolor.

  • Ecografía musculoesquelética: permite ver en la propia consulta el estado de los tendones y de su inserción en el pubis.

  • Resonancia magnética: se reserva para casos dudosos o que no evolucionan; puede mostrar edema en el hueso del pubis.

AG

Desde la consulta

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«La ecografía es una de mis herramientas favoritas en estos casos, porque podemos ver la zona mientras el paciente mueve la pierna. Además, me permite enseñarle lo que está pasando en su propio tendón. Cuando el paciente lo entiende, se implica mucho más en el plan de ejercicios.»

¿Cuánto dura la pubalgia? Tiempo de recuperación

No hay un plazo único: depende del tiempo que lleve el dolor, de su intensidad y de la exigencia deportiva de cada persona. Una pubalgia detectada a tiempo puede mejorar en pocas semanas, mientras que un dolor de varios meses suele necesitar un programa de ejercicio de dos a tres meses. En un ensayo clínico publicado en The Lancet [5], el 79 % de los deportistas con dolor de aductores de larga evolución volvió a su deporte sin dolor tras un programa de entrenamiento activo de hasta 12 semanas, frente a una minoría de los que recibieron solo fisioterapia pasiva.

Estas son las fases orientativas de la recuperación:

Semanas 1 a 2
Calmar el dolor
Se reducen los gestos que lo provocan y se empieza con isométricos de aductores y abdominales sin dolor, junto con terapia manual.

Semanas 2 a 6
Recuperar la fuerza
Fortalecimiento progresivo de aductores, abdominales y glúteos, y trabajo de control de la pelvis.

Semanas 6 a 10
Fuerza en carga y gesto deportivo
Ejercicios más exigentes, carrera en línea recta y, poco a poco, cambios de dirección y golpeo.

Semanas 8 a 12
Vuelta al deporte
Con criterios objetivos: sin dolor en las pruebas de exploración y con una fuerza de aductores similar en ambas piernas, medida con dinamometría.

Son plazos orientativos: cada paciente evoluciona de forma distinta y se ajustan en cada revisión.

Cómo prevenir la pubalgia si haces deporte

La mejor forma de evitar una pubalgia es mantener el equilibrio entre la musculatura abdominal y los aductores, y no aumentar la carga de entrenamiento de golpe. Estas son las claves:

  • Fortalece los aductores: en un ensayo con 652 futbolistas, el ejercicio de aducción de Copenhague, hecho 2 o 3 veces por semana en pretemporada y una vez por semana durante la temporada, redujo un 41 % el riesgo de problemas de ingle [6].
  • Trabaja el CORE de forma regular: abdominales, glúteos y estabilizadores de la pelvis.
    Progresa la carga poco a poco: evita los aumentos bruscos de volumen o intensidad, sobre todo al empezar la temporada.
  • Calienta antes de entrenar: incluye movilidad de cadera y activación de aductores antes de sprints, golpeos y cambios de dirección.
  • Respeta el descanso: la recuperación entre sesiones también es parte del entrenamiento.
    Revisa tu pisada: si hay alteraciones en la marcha o diferencias en la longitud de las piernas, una valoración de podología puede ayudar.

AG

Lo que recomiendo a mis pacientes

Ana del Carmen González, fisioterapeuta

«Cuando planifico los ejercicios de prevención para un deportista, busco que sean pocos y que pueda mantenerlos toda la temporada. Un ejercicio bien hecho una o dos veces por semana protege más que un programa largo que se abandona al mes.»

Preguntas frecuentes sobre la pubalgia

¿Puedo seguir jugando al fútbol con pubalgia?

Depende de la fase y de la intensidad del dolor. Si el dolor aparece durante el partido, aumenta con el esfuerzo o persiste al día siguiente, lo recomendable es reducir la carga y consultar. Seguir jugando con dolor es una de las causas más habituales de que la pubalgia se cronifique.

¿Es mejor hacer reposo absoluto?

No. El reposo absoluto alivia el dolor a corto plazo, pero no corrige el desequilibrio muscular que lo provoca. Lo indicado es un reposo relativo: evitar los gestos que duelen y mantener un ejercicio adaptado y progresivo.

¿Cuándo se opera la pubalgia?

La cirugía se plantea en pocos casos: cuando el dolor no mejora tras varios meses de un tratamiento conservador bien hecho (habitualmente, entre tres y seis). La decisión la toma el traumatólogo o el cirujano tras una valoración individual.

¿Qué especialista trata la pubalgia?

El tratamiento de la pubalgia suele ser fisioterapéutico, en coordinación con el médico cuando hace falta descartar otras causas o pedir pruebas de imagen. En Balance trabajamos de forma multidisciplinar, con fisioterapia y el área de medicina física y rehabilitación.

Si quieres terminar con el dolor de pubalgia, en Balance queremos ayudarte

Una valoración a tiempo y un plan de recuperación personalizado son la clave para evitar recaídas y volver a tu actividad sin dolor. En Balance contamos con especialistas en fisioterapia y readaptación deportiva listos para acompañarte en cada etapa de tu recuperación.

¿Necesitas más información o asesoramiento?

Te atendemos en C/ Navarro Ledesma, 34, Teatinos (Málaga).
Teléfono: 951 38 27 93

Bibliografía

[1]

Weir A, Brukner P, Delahunt E, et al. Doha agreement meeting on terminology and definitions in groin pain in athletes. Br J Sports Med. 2015;49(12):768-774. British Journal of Sports Medicine

[2]

MedlinePlus. Dolor inguinal. Enciclopedia médica. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus

[3]

NHS (National Health Service). Pelvic pain in pregnancy. NHS

[4]

MedlinePlus. Hernia. Enciclopedia médica. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. MedlinePlus

[5]

Hölmich P, Uhrskou P, Ulnits L, et al. Effectiveness of active physical training as treatment for long-standing adductor-related groin pain in athletes: randomised trial. Lancet. 1999;353(9151):439-443. PubMed

[6]

Harøy J, Clarsen B, Wiger EG, et al. The Adductor Strengthening Programme prevents groin problems among male football players: a cluster-randomised controlled trial. Br J Sports Med. 2019;53(3):150-157. British Journal of Sports Medicine

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